BORCE RECIBE PEREGRINOS DESDE HACE SIGLOS. EL GÎTE SAINT-JACQUES ESTÁ EN LA CASA DONDE SE LOS ACOGÍA,
EN PLENO PUEBLO MEDIEVAL, A PIE DEL GR653.
Gîte Saint-Jacques, albergue para peregrinos en Borce
Gîte Saint-Jacques, albergue para peregrinos en Borce
BORCE RECIBE PEREGRINOS DESDE HACE SIGLOS. EL GÎTE SAINT-JACQUES ESTÁ EN LA CASA DONDE SE LOS ACOGÍA, EN PLENO PUEBLO MEDIEVAL, A PIE DEL GR653.
Dormir bien en la noche
antes del Somport
La casa es de piedra, como todo Borce, y lleva siglos recibiendo gente que va camino a Santiago. Se conservan los muros gruesos, los techos bajos y el silencio que viene con ellos.
Seis plazas en dos dormitorios, con cocina de uso libre para el que quiera prepararse su propia cena. Se llega cansado, se cena tranquilo y se sale temprano sin despertar a nadie.
No es un hotel y no lo pretende. Es un lugar limpio, ordenado y tranquilo para una noche entre dos etapas largas.
La casa y las habitaciones
Las camas van con sábanas descartables, incluidas. Los peregrinos llegan aquí con su bolsa de dormir, pero si prefieren sábanas de algodón y toallas, las alquilamos a 9 € por persona y estadía. Las mantas están incluidas siempre.
La cocina es de uso libre: tiene lo necesario para cocinarse una cena sencilla o para dejar preparado el desayuno quienes salen antes del amanecer.
PRECIOS
Dormir: 20 € por persona y noche
Media pensión: 38 € por persona (dormir, cena y desayuno)
Picnic para el camino: 9,90 €
Las sábanas descartables y las mantas están incluidas.
Sábanas de algodón y toallas, 9 € por persona y estadía.
El ecomuseo,
en la propia casa
En el siglo XII, Aimery Picaud escribió la primera guía conocida del peregrino y anotó Borce como una de las paradas del camino. El hospitalet del pueblo fue durante siglos el último lugar en territorio francés donde se le daba techo y comida al peregrino antes de subir al Somport.
La casa cambió de vida varias veces. En el siglo XIII se le adosó una capilla dedicada a San Antonio. En el XIX la ocuparon los soldados de Napoleón. Después fue granero. A principios del siglo XXI volvió a abrir, esta vez como uno de los ecomuseos del valle de Aspe.
Adentro se cuenta el origen de la peregrinación, por qué caminaba la gente entonces y por qué camina ahora, y en qué condiciones se viajaba. En la antigua capilla se exponen un molde de campana, una escultura de Claude Baillon y un tapiz de Elizabeth Baillon.
Dormir acá es dormir donde pararon los peregrinos hace ochocientos años.











